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SYDNEY 2000 - EQUIPO ARGENTINO OLÍMPICO DE VELA

Informe por Alejandro Cloos

Preparación previa general

En reglas generales el equipo participó en los dos preolímpicos previos (1998 y 1999) en Sydney, así como en la mayoría de las regatas internacionales que se desarrollaron en las mismas aguas de los Juegos.

También se participó en los Campeonatos Sudamericanos, Europeos y Mundiales, y en los internacionales que integran el circuito europeo de verano: Princesa Sofía, Semana Olímpica Francesa, Spa Regatta, Semana de Kiel, etc.

En el caso de las Clases que además de Olímpicas son Panamericanas se incluyó la preparación específica y participación en Winnipeg ’99.

Durante toda la preparación general se trabajó bajo los parámetros de navegabilidad que las canchas de regatas de Sydney exigían, En los dos preolímpicos previos se relevaron las zonas de competencia bajo aspectos como corrientes, factores meteorológicos incidentes, y fenómenos repetitivos en cuanto al vector viento para condiciones predeterminadas en zonas localizadas.

También se recabó información sobre el tiempo de adaptación al cambio horario y elementos para la logística futura, para diseñar la preparación específica.

Puesta a punto final

Se realizó durante un período de tiempo de aproximadamente un mes, en Sydney, dependiendo de la diagramación de las competencias previas en cada una de las Clases.

El equipo hizo base en un centro de entrenamiento, Woollhara Sailing Club, contratado específicamente para esto. La Federación transportó 5 embarcaciones neumáticas y diverso material de entrenamiento. Contando en el lugar con: un Laser, dos Europas, tres 470, un Tornado, un Star, cuatro tablas Mistral, y bastante material de soporte, mástiles, botavaras, velas, etc.

El equipo se alojó en dos departamentos y una casa alquilados para este fin.

Técnicamente se trabajó en la selección final del material a ser utilizado en los Juegos, se continuó con la tarea comenzada en los preolímpicos de recabar información específica de los vientos localizados en las distintas canchas, analizando y confrontando el material previo, con el que cada día obtenían los deportistas.

Período de Precompetencia

Traslado a la sede oficial y a la Villa Olímpica, acondicionamiento del container asignado al Equipo Argentino. En una serie de reuniones con los integrantes del equipo se realizó un pormenorizado análisis de las Instrucciones de Regata y demás documentos, se evaluaron los pronósticos meteorológicos oficiales, tratando de determinar su grado de certeza. En este período se cumplió con la medición oficial de barcos y equipos. Se registraron los botes de apoyo de los entrenadores y se establecieron los horarios de actividades hasta el final de los juegos.

Período de competencia:

Regatas: en todas las Clases se realizaron el total de regatas programadas (11), aplicándose los dos descartes previstos

Protestas: a diferencia de los juegos de Atlanta´96, prácticamente no tuvimos incidentes derivados en protestas. Las únicas dos protestas en las que intervinimos fueron presentadas por Diego Romero, contra el representante de Austria, ambas fueron falladas a favor de Diego.

Aplicación de la regla 42 ISAF (propulsión): sólo a Serena se la sancionó una vez por la aplicación de esta regla, durante la segunda regata. Por esto perdió aproximadamente cuatro puestos.

Análisis de los resultados

Mistral: A pesar de la presión generada por tener que defender nada menos que una medalla de plata, con una correcta estrategia de mantenerse fuera de los agentes perturbadores, logra un muy buen comienzo, con un excelente promedio hasta la 7º regata, lo que lo posicionaba en el primer lugar (objetivo). La octava regata presentaba condiciones de aleatoriedad que jugaban en contra de cualquier intento de aplicar una táctica conservadora. A esta altura y proyectando un resultado con dos descartes se encontraba primero el Austriaco, favorecido por eliminar regatas malas, de las que Carlos no tenía. A partir de ahí, un par de resultados adversos (8 va. y 10ma.) define el primer puesto final para Austria. Teniendo en cuenta que el resultado en la última regata es consecuencia de la estrategia planteada para afirmar la medalla de plata.

470 masculino: A pesar de una  nutrida trayectoria náutico deportiva, es la primera vez que tanto Javier como Juan participan en un Juego Olímpico, luego de una excelente campaña, las expectativas eran muy grandes,  hasta la cuarta regata realizan una muy buena tarea, ubicándose dentro del pelotón de los “diplomas”. En la quinta, un OCS o partida del lado del recorrido, les compromete el promedio, teniendo que fijar un descarte en esa regata. A partir de ahí y contra lo que se podría esperar, corrieron cuatro excelentes regatas que los posiciona firmemente como una posible medalla. El segundo descarte se lo lleva el decimoséptimo puesto de  anteúltima prueba, tal vez derivado de la presión que significa estar al alcance de una medalla en los primeros juegos en que se participa, frente a condiciones tan aleatorias y con una flota tan pareja. La última regata se presentó inicialmente con un resultado parcial adverso, pero Javier y Juan corrieron con mucha garra y convicción de que se merecían el podio, y lograron torcer el resultado a su favor.

Europa: Luego de un buen comienzo, aunque tal vez un poco tímido según lo demostraría resultados posteriores, se mantiene como diploma seguro, y a pocos puntos de las medallas. Notando que las condiciones estaban para aumentar los factores de riesgo, se corre acorde y se obtienen dos segundos, un sexto y un primero. Quedando posicionada en el primer lugar, aunque a muy pocos puntos del resto y con las favoritas que habiendo empezado mal, estaban logrando sus mejores resultados. Las tres últimas regatas estuvieron signadas por una alta ansiedad y expectativa. Las condiciones meteorológicas tan aleatorias que al principio fueran bien recibidas a la hora de concretar resultados, no jugaron a favor de conservar primer plaza. La holandesa gana las tres últimas pruebas, confirmando su liderazgo. Serena queda en tercer lugar a muy pocos puntos de la española que venía cuarta, perfilándose con buena velocidad. En la última regata, en condiciones muy cambiantes, se establecen dos duelos: Inglaterra – Holanda y Argentina – España, para definir los tres primeros lugares. Obteniéndose la medalla de bronce.

Laser: Diego nos sorprendió a todos con una de las mejores campañas olímpicas, fruto de su personalidad aguerrida y prolija, teniendo en cuenta hasta los mínimos detalles, y principalmente estando siempre abierto a aprender de las experiencias y consejos de los que realizaron campañas previamente. Si bien resultados finales no expresan este comentario, podemos observar que el promedio en las regatas no es malo, ya que la flota de Laser es lejos la más numerosa (43 países). Seguramente jugó en contra los primeros resultados en dónde no se reflejaba su esfuerzo y su expectativa. Recién en la última regata se afirmó, logrando un cuarto puesto. Para Diego estos fueron sus primeros juegos, con condiciones desfavorables  para él: poco viento y condiciones muy aleatorias, seguramente esta participación va a ser base de logros importantes.

Tornado: Luego de su tercera participación en Juegos Olímpicos e innumerables juegos regionales y mundiales, Santiago Lange se posiciona como el nauta argentino de mayor experiencia internacional. Su sola  presencia eleva el nivel del equipo. Aunque su participación en Sydney  tal vez nos quiera demostrar que es muy difícil lograr un resultado a partir de una nueva Clase en el período olímpico (cuatro años). Comienza las regatas con un buen promedio: 6,13,10,3,8,5,6; si se mantenía en estos números y descartando la segunda y tercera llegaba al podio. Un OCS en la octava regata lo desestabiliza, luego sale 15 y 14, la primera entra en el descarte y la segunda se suma completa. Una última regata con toda la garra que pueden tener Santiago y Mariano Parada juntos tuerce el resultado de una regata que comienza muy mal, parten del lado del recorrido y regresan, para alcanzar el décimo puesto, a un lugar del anterior campeón olímpico (Fernando León).

470 femenino: Llegaron a Sydney luego de muchos sacrificios, la clase 470 es muy cara y compleja cuando los recursos son escasos y uno se auto exige la excelencia. Así y todo se presentan en excelentes condiciones, y con el material óptimo. Comienzan las primeras regatas con mucha irregularidad, teniendo que aplicar los descartes dentro de sus primeras cinco regatas. Dándose cuenta de esto y sobre la sólida convicción de que estaban para más, repuntan con un primero, séptimo y sexto. Con estos resultados se posicionan dentro de los diplomas y con la posibilidad de soñar con una medalla, si las combinaciones de los resultados se daban. Jugaba en contra el nivel ultra parejo de la flota, y una igualdad de puntajes entre las más cercanas que hacía que una estrategia  agresiva las pudiera relegar a una muy mala posición final. En la última regata una serie de incidentes mecánicos del barco (se traba la driza del spinnaker) las posiciona en el doceavo. Puesto de la general, a tan sólo un punto del noveno lugar.

Star: Es importante mencionar que esta Clase no realizó campaña olímpica. Esto tal vez puede considerarse en desmedro de su participación, pero es de destacar que lograr la plaza olímpica implica un nivel suficiente para estar, en este caso, dentro de los dieciséis mejores del mundo. Lo que habla del nivel de los navegantes que participan en Argentina, motivo por el cual la Federación aceptó su inclusión en el equipo.   Sus mejores resultados fuero un décimo y un onceavo.